con una serie de garantías y protecciones adicionales, para los neoyorquinos con enfermedades terminales y una esperanza de vida inferior a seis meses.
El proyecto de ley que venía siendo discutido en el transcurso de la última década se firmará en enero y entrará en vigor a mediados de 2026.
La legislación autoriza que bajo una serie de condiciones bien específicas, un médico tratante prescriba una dosis letal de un medicamento que el paciente terminal puede administrarse por sí mismo.
“Nueva York ha sido durante mucho tiempo un faro de libertad, y ahora es el momento de extender esa libertad a las personas con enfermedades terminales que desean morir cómodamente y en sus propios términos”, dijo la gobernadora del estado Kathy Hochul.



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